Viajeros científicos

ImagenLos siglos XVIII y XIX marcaron un época relevante en la que se llevaron a cabo importantes expediciones científicas y  viajeros con afán de estudio de la naturaleza y del descubrimiento, algunos de sobra conocidos como  Darwin, el capitán Cook o  Humboldt.

La ilustración abrió paso  al pensamiento científico, generando debate, polémica, controversia, una época de enriquecimiento de las ideas, dejando de estar en manos de los hombres de fe. Un pensamiento científico que escruta los fenómenos de la naturaleza con la razón, acorde con la observación, experimentación, empirismo  y la praxis científica.

Una reflexión y praxis  científica con vocación y voluntad del valor de lo público, de lo comunitario, de la necesidad de que la educación de la ciencia permita salir de la ignorancia.

El viaje es la trama del conocimiento, así nos introduce Juan Pimentel, doctor en Geografía e Historia  en su libro Viajeros científicos (2001), que centra su estudio en tres figuras de la ciencia española que pasaron también a la historia de los viajes: Jorge Juan (1713-1773), José Celestino Mutis (1732-1808) y Aklejandro Malaspina (1754-1810).

Las razones que las impulsaron eran variadas, entremezclándose las causas de naturaleza científica o cartográfica con otras de carácter económico y político. Este libro se centra en tres expediciones.

En la primera de ellas participaron Jorge Juan junto con Antonio de Ulloa en una expedición franco-española por tierras peruanas para zanjar la polémica existente entre los partidarios de Descartes (cartesianos) y de Newton (newtonianos) sobre la forma de la Tierra y su grado de esfericidad: si el achatamiento era polar o ecuatorial. Una aventura que duró 9 años y que se intereso, también, por cuestiones relacionadas con el arte, la geografía y la historia.

En la segunda José Celestino Mutis estudió la flora americana, principalmente del Reino de Nueva Granada (lo que se correspondería con la actual Colombia) aplicando el método de clasificación de Linneo.

Lo que en un principio planteó como una expedición de estudio científico, se convirtió, por diversos motivos, en una estancia definitiva en la que desempeñó además un papel importante en la divulgación de la ciencia de la Ilustración en áreas como la medicina (el propio Mutis ejerció durante muchos años como médico), astronomía, meteorología, matemáticas o mineria.

Por último el libro hace un repaso a la expedición dirigida por Alejandro Malaspina. Si bien su objetivo principal fue de índole geográfico (levantar cartas y mapas del litoral americano y buscar el mítico paso del Noroeste que comunicaría los océanos Pacífico y Atlántico, entre otros). Cruzó el Atlántico, doblo el Cabo de Hornos y después de visitar el archipiélago, atravesó el pacifico y el Indico y dio la vuelta a África por el Cabo de Buena Esperanza

Además en ella se realizaron amplias descripciones etnográficas y antropológicas sobre diferentes pueblos indígenas además de recopilaciones botánicas y zoológicas.

Malaspina, choco con la inquisición, por “asistir a misa  con poca piedad, leer novelas francesas e inglesas y emplear un lenguaje libertino”.

Como el resto de científicos de su época, vieron fueron conscientes del papel de la ciencia en la educación de los pueblos y gobernantes, con una importante vocación pública.

Como señala el autor, sus estudios reflejan bien la acción, con el pensamiento, en una época, la de la ilustración, en que la palabra filosofía era tan próxima a la idea de ciencia, es por ello que los menciona como filósofos de la naturaleza.

 

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By feca54

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